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HERMINIO CANDELARIO.

HEREDERO Y CONTINUADOR DE UNA TRADICION


Herminio Candelario Dolores se destacó en Suchitlán, por ser quien todos los años ambientaba con sus danzas las fiestas religiosas del lugar. Pero, además, por ser uno de los pocos mascareros que quedaban en el estado de colima. Su trabajo a transcendido no solo a nivel local, sino regional y nacional.

En el año de 1983 la escuela Nacional de Danza acudió a Herminio y solicitó asesoría para las coreografías de danzas indígenas, representando esas danzas en el teatro de Morelos de Puebla. Se le ha hecho importantes entrevistas en radio y televisión en las que ha hablado de su labor como mascarero y coreógrafo. Han aceptado, para representar en teatro, la danza de Gallitos, una de las mas vistosas del programa de ballet Folklórico de la Universidad de Colima.

Herminio Candelario, su esposa y siete hijos, se dedicaron y vivían prácticamente desde 1978, de su producción artesanal, pero ¿qué hay detrás de sus conocimientos, de quien los heredó y por que continúa con la tradición?

Su familia: una familia de artesanos.

Establecidos en el Rancho de Pioneros, a dos kilómetros de Suchitlán, Basilio Candelario, su esposa y sus siete hijos se integraron como una familia ejemplar de artesanos; la elaboración de canastos para pan, de “chinas” o capotes para cubrirse del agua, chiquihuites para almacenar el grano, máscaras, cuchillos y sonajas, instrumentos necesarios para sus danzas religiosas, junto con los penachos y el vestuario, también elaborado por la familia, fue una tarea que los mantuvo unidos. Suchitlán y la naturaleza de sus alrededores, pródiga en la materia prima necesaria –como el colorín, la higuera, el ciruelo, la panicua, la clavellina, el otate y el carrizo-, ha ahuyado a esta familia a preservar su tradición artesanal en el pueblo de las flores.

Fue también tradicional la presentación de coloquios y danzas religiosas. Durante mucho tiempo Basilio Candelario organizó en Suchitlán la cuadrilla de pastorela, representado, durante el mes de diciembre y principios de enero escenas de la Navidad del Niño Jesús. De estos coloquios o pastorelas, Herminio es quien conserva cerca de veinticinco libretos. De igual manera, Basilio se preocupó por preparar cuadrillas de danzantes que acompañaran al pueblo en la celebración de la Semana Santa y el recorrido de las Estaciones de la Pasión de Cristo, tradición que continúa a cargo de Herminio. Las danzas que mas se presentan en Suchitlán, y que fueron dirigidas por mucho tiempo por Basilio Calendario, son ahora labor de Herminio Calendario, apoyado por sus hermanos, pues es a quien ha heredado la mayor parte de estos conocimientos.

Las enseñanzas de Basilio.

De los ocho hijos de Basilio Candelario, tres de los varones han continuado con la práctica de las enseñanzas del padre. Zenaido, el mayor de los hijos de Basilio, tiene como ocupación la elaboración de cesterías; canastos para pan, chiquihuites y canastas paizcadoras. La venta de este trabajo significa mucho para la economía de la familia, además de estar transmitiendo a sus hijos el oficio.

J. Guadalupe ha continuado la tarea de su padre al ocuparse de la organización de las cuadrillas de pastorelas. Fue él, junto con Herminio, quien ayudó a organizar la pastorela “El Mesillero” en Llanitos, Cómala.

Herminio Candelario fue quien más ha sobresalido en la tarea de rescatar, conservar y difundir lo que aprendió de su padre Basilio; las danzas. En 1978, siendo la Semana Santa, o “Pascua Grande”, como la llaman en Suchitlán, Herminio se dio cuenta que durante la escenificación de las estaciones de la Pasión de Cristo reinaba el silencio. Haciendo el acto más triste, por la falta de danzantes, según coincidió con los organizadores. Llegaron al acuerdo de que al año siguiente los hermanos, Herminio y Guadalupe organizarían la Danza de Morelos; necesitaron para esto danzantes, músicos, máscaras y trajes. El problema de los danzantes, como siempre se resolvio con la participación de la gente del pueblo, las máscaras y los trajes los hizo Herminio y los músicos fueron Pantaleón Apolinar, Candelario y Don Isabel Ochoa, ambos tocaban el violín. Al siguiente año, tal como se planeó, se volvió a presentar la Danza de Morelos –interrumpida esta labor hacía cuatro años, a causa del deceso del padre-. Animados por el éxito de su empresa, los hermanos Candelario se dieron a la tarea de organizar para los siguientes años la Danza de Conquista, y después la Danza de Gallitos, teniendo la oportunidad de presentar estas danzas en Suchitlán tanto en las fiestas de la Virgen de la Candelaria, como en la semana Mayor, pero también en comala, durante las fiestas de la Virgen de Guadalupe y en la Romería de lo de Villa, durante las fiestas del señor de la Expiración.

¿Cómo son las danzas? ¿Por qué vale la pena preservarlas?.

La Danza de Morelos.

Los danzantes representan animales que bailan en parejas, para lo cual van enmascarados: perro-perra, gallo-gallina, chivo-chiva, etc., el resto del vestuario consiste en un traje compuesto de pantalón, camisa y capa de arpilla de ixtle, machete de madera y sonaja de bule policromado. La ejecución de la danza tiene un propósito religioso: la historia que relata se sustenta en la leyenda local relacionada con la Pasión de Cristo. Cuando el cuerpo de Jesús se encontraba en el santo Sepulcro, los romanos que lo vigilaban impedían a “las Marías” llegar a él. Los animales se dieron cuenta de esto, y para ayudarlas acordaron bailar ante los romanos para distraerlos y así ellas pudieron cumplir su cometido. Desde entonces cada semana santa los animales bailan, rememorando aquel místico suceso.

La danza de media conquista.

Esta danza la organiza Herminio y Guadalupe Candelario. Al parecer uno se encarga de la elaboración del vestuario y la utilería y el otro de la coreografía de los danzantes. La versión que trabaja presenta la lucha entre indis y españoles. La ejecución es realizada por niñas, que calzan huaraches y medias rojas, visten pantaloncillo corto y camisa de manga larga ambos de satín; portan penacho o casco español, palote o arco y flecha.

También herencia para Herminio fue la Danza de Gallitos. Herminio se encargaba de todo el proceso para representarla; utilería, vestuario y coreografía. El traje consistia en un faldellín de tela roja de satín, con un fleco de canutos de carrizo, camisa blanca, listones cruzados sobre el pecho y la espalda, con espejos en las creces, penacho cilíndrico con flores, rematando con un gallito de madera cubierto de plumas.

Cabe señalar que estas son las danzas que mas representan a Suchitlán, aunque Herminio ha organizado otras, como las danzas de Capotes, Negros, Yanquis, Malinches y Monarquía.

Es el continuador de una tradición que representa los valores culturales de su comunidad, de su cultura popular local, pues es claro que su trabajo y el valor de éste depende de la participación de la comunidad.


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